viernes, 20 de junio de 2014

Yo la sentí tan mía


Yo la sentí tan mía que no pude contenerla
y eso que los caminos nos besaban sin reposo.

Tan mía
que era mi océano sin tregua
entre las montañas,
la tierra temblaba por su mirada en mis manos
y los cuchillos caían al plato de la sed
mientras yo cortaba el tiempo
para hacerla parte de mi cabeza
y dejarla correr por mi sangre.

Ahora el dolor es un tinglado
en las estrellas que se fugaron
buscando una intimidad avergonzada de sí misma.

La sentí tan mía
hasta que me tragué sus ojos
y no pude volver a verla,
hasta que mis manos
terminaron con su sonrisa,
me fracturé en la tinta
y fui cediendo posesión.

A veces despierto 
y los cigarros me esperan en alguna plaza.
Voy por las calles indiferentes
Quizás el amor sea algo olvidado en un rincón de la casa
no importa lo que haga,
no importa lo que haga...
Mis piernas siguen muertas.

sábado, 24 de agosto de 2013

Para evitar la desnutrición


   Yo sabía que el mundo daba vueltas y vueltas, y que mientras hay niños que comen mierda, otros cortan su filete miñón su pudor.

    Ellos se juntaron
en el café de los dulces árabes alejados del mundo,  y yo quise escribir saboreando la comida de todos esos años en la cama, los vinos besados en la copa empañada y las frutas de la primavera que los dejó pasear abrazados a la luna. 

   Yo quería escribir con manos de almíbar y ya no puedo, porque se juntaron en el café del comienzo para caer en la despedida. Yo sabía que el mundo da vueltas y así es como caemos en la desnutrición.

sábado, 3 de agosto de 2013

Está escrito...

Cuentan que hace un par de milenios, un hombre nos jugó una osada broma: afirmó ser el legítimo hijo de Dios. Ya en su cruz, en una no menos curiosa muestra de individualismo, salvó sólo al ladrón que le tuvo fe. Desde entonces, quien quiera imitar su grandeza, puede permitirse dos grandes muestras de egolatría: perdonar y escribir.

lunes, 21 de enero de 2013

Happiness is a warm Gun (The Beatles)

Por su ingenuidad y afán por espiar, la gata no sabe que sus jugarretas la pueden matar...

sábado, 17 de noviembre de 2012

Parabola de los lamentos


Hace muchos años -mucho antes del reino del mercado-, los hombres se relacionaban con los hombres. Luego aparecerían las cosas; y los hombres se relacionarían con los hombres por medio de las cosas. Sin embargo, las cosas irían poco a poco ganando poder; y entonces, los hombres llegarían a relacionarse con las cosas. Finalmente -ahora en el reino del mercado-, tenemos a las cosas relacionándose con cosas.

domingo, 30 de enero de 2011

Para el hombre de la fe

Hombre, tú que fuiste de los nuevos y eres viejo,
hombre de los cielos de fuego y las consignas de hierro.
Tú me has dado acaso un poco de letras y un tanto de guerras.

Me pongo a pensar en cómo salias de la tierra, hombre,
cómo brotabas de las masas;
yo que nunca he levantado a gritos un alma enardecida,
que no encuentro axiomas para mi resistencia.

Hombre, te miro y sólo veo pasión de vida,
la paz y la guerra se conjugan sin dolor
en tus melancólicos ojos.

Veo los elementos de la materia
pasando fulgurantes por entre tus manos
y una estación de ferrocarriles te acoge en el futuro,
en el futuro de los libres,
en ese, hombre, que, sin existir, hiciste cierto.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Canto enrojecido para Granada

La triste Andalucía y los palacios de los muslimes
con sus tristes avenidas
ya no son lo mismo.

Sé muere la tarde a lo lejos del San Nicolás,
por ahí están las callejuelas estrechas en las que se me perdió el alma
y es que aún me susurran algunas persianas abiertas
¡que vuelva! ¡que vuelva!

Tu manto de panderos y palmas
me hizo llorar un sueño, Granada.

Ruego a tu puerta de oro,
quiero subir por los cerros hasta el vetusto sol,
quiero perderme una noche en la Alhambra,
morir con una de tus mujeres en los jardines rojos del Generalife
y caer por los siglos eternos
ahogado con las simetrías de tus murallas.

Hay fuego, hay fuego en las bocas de los que pasan,
hay oro en las manos de Colón
coqueteando con la reina en la gran avenida,
miles de ritos paganos
-Cristo es un gitano sin rumbo
que ha venido cantado penas hasta llegar a España-

Me estoy desvelando cada noche
con una guitarra yerta que me hace vibrar los ojos.
Yo soy el fantasma que se quedó caminando
por las solitarias calles de los bares y los kebabs.

Donde haya canto en Granada,
ahí quiero morirme y dejar la tierra,
que yo no sabré morir hasta que vuelva.

domingo, 10 de octubre de 2010

No, no es pena, pues no estoy dentro de mí, ni yo ni ella. Aunque cuando yo entre, le abriré la puerta...

viernes, 18 de junio de 2010

Ese pavor lingüístico

Abuelo tengo temor
cuando escucho tu boca polisémica derramando letras.
Abuelo, tengo sueños determinantes de una agonía esdrújula
con un acento crítico que me está matando, definiendo.

Abuelo, veo tu frente yuxtapuesta que alborota
y conmuta los antiguos pleremas muertos;
y me dan tanto miedo esos rasgos sonoros.
Y espanto los celos que conjugan libremente con tus ojos,
abuelo, sin norma ni sistema.

¡Ay de los que no saben gramática, abuelo!
pobre de los que no saben escribir un poema
sin llorar sustantivos arcaizantes.

Me causan miedo los adjetivos que repito y repito
frente a una cama oblicua,
me duele tanto dejar obsoleta tu artesanía de maquinista subversivo,
abuelo inconmutable.

No quiero vagar en un mundo cenemático,
abuelo del verbo eterno,
no quiero dejar las categorías de tu número infinito,
de tu género profundamente humano,
de la persona pluralizada e indivisible,
demasiado compleja para una hipotaxis de la escoria,
de la miseria glosemática,
de la misma mierda coordinante y sofocada,

Querido abuelo catalizado,
trato cierto tejido sin preposición alguna para nombrarte entero,
sin el modo imperativo de esa irregular revolución de tu tiempo.