Ayer me pareció caminar entre las faldas del fuego.
Estaba gloriosamente dibujando
una mano gigante que se contracturaba de a poco;
y me hacía escupir desvelos retorcidos.
Retorcidos como las carnes del cordero
que ofreció su sangre para alimentar el mundo,
el mundo de sus propios torturadores,
a los que amó tanto pero sin poder saberlo.
No sé por qué me perdía entre las oleadas caídas del sueño,
me parece haber estado vagando en un túnel
con tantos espejos que ya no los cuento.
Siento las rodillas celosamente mullidas;
y cada vez que las flecto,
hasta las miseras ratas deben socorrer
mis intangibles dolores de orgullo.
¿Será que ayer rebocé de confianza,
que de un pestañeo perdieron mis ojos el cielo,
que se prendieron las puertas y ventanas que blandía el silencio,
o es una fractura de espanto que me hace llorar de miedo?
Ahora hay tantas letras que se han duplicado los alfabetos y la publicidad insiste en suprimir los acentos por falta de tiempo. La idea es poner aquí de manifiesto la ropa con la que me visto, los postres que me provacan adicción y los alimentos que suelen indigestarme... Si se dan el tiempo de leer, también dense el tiempo de criticar, que esa es la idea..
lunes, 21 de enero de 2008
martes, 11 de diciembre de 2007
Hagámoslo como un Cumplido
No voy a reprenderte.. yo he jugado muchas bromas que le parecerían horribles al resto de la gente. Me he mofado muchas veces de los nacimientos y de las muertes. Así es que olvídalo, no voy a reprenderte. Lo único que quiero que sepas (no por lastimera jugada alharaca, ni siquiera por rabia), es cuanto me duele. No quisiera yo herirte ni culpar ese humor incoherente, pero siento que a veces me cuesta mucho, tú sabes que me cuesta..
Por esta razón, tómalo como una línea de fuego, una montaña de cenizas que debes soplar con picardía, para luego sentarte a limarte las uñas sin interés. Puede que nos equivoquemos, que estemos inmóviles frente a frente; y luego nos movamos sin presura, que seamos tan contrarios como las caras de ese espejo. Puede que mientras yo me aparto del tiempo en un ademán que me hace rugir por los bronquios, tú vibres de pies a cabeza sobre las flores de loto.
Pero aunque te sientes bajo la puerta, aunque cruces ventanas de muerte que están más allá de tus ojos; y me sacudas colmada, porque aún no has visto caer las encriptadas paredes de mi alma, olvídalo, que no voy a decirte nada, no voy a reprenderte. Peor aún, voy a encerrarte con calma..
Por esta razón, tómalo como una línea de fuego, una montaña de cenizas que debes soplar con picardía, para luego sentarte a limarte las uñas sin interés. Puede que nos equivoquemos, que estemos inmóviles frente a frente; y luego nos movamos sin presura, que seamos tan contrarios como las caras de ese espejo. Puede que mientras yo me aparto del tiempo en un ademán que me hace rugir por los bronquios, tú vibres de pies a cabeza sobre las flores de loto.
Pero aunque te sientes bajo la puerta, aunque cruces ventanas de muerte que están más allá de tus ojos; y me sacudas colmada, porque aún no has visto caer las encriptadas paredes de mi alma, olvídalo, que no voy a decirte nada, no voy a reprenderte. Peor aún, voy a encerrarte con calma..
jueves, 6 de diciembre de 2007
Café
A veces casi tiritando frente al monitor, lo tomo con una actitud convulsiva, no me detengo a mirarlo. Es fuerte, debe ser fuerte, aquel que no lo toma cargado no tiene misterios, nada que le despierte, está muerto, insípido.
A veces en la mañana, para despertar de súbito, como si me estuviese drogando, entonces, sin darme cuenta me inyecto su aroma.
Sí, ya lo sé, para ustedes no es más que café, pero para mí no es una taza, es un refugio: y no es sólo café, porque al mismo tiempo es sentir su piel, su mirada penetrante, las llamas que me trago, que me recorren desnudo por la noche, que me queman por dentro de la forma más sexual posible. Porque sepan ahora que hay una relación entre nosotros. Mientras ellos están excitados con sus infantiles “cyberlovers”, yo me estoy regocijando, estoy yendo a la cama una y otra vez, te estoy sintiendo.
Como me gustaría invitarte un café, quizás si tan sólo te lo hubiera dicho. Si tan sólo nos hubiésemos sentado buscándonos la mirada con una taza entre las manos. Quizás, si hubieses esperado quince minutos. Ahora estaríamos desnudos preparando otro. Tú no estarías tan llena de barro...
A veces en la mañana, para despertar de súbito, como si me estuviese drogando, entonces, sin darme cuenta me inyecto su aroma.
Sí, ya lo sé, para ustedes no es más que café, pero para mí no es una taza, es un refugio: y no es sólo café, porque al mismo tiempo es sentir su piel, su mirada penetrante, las llamas que me trago, que me recorren desnudo por la noche, que me queman por dentro de la forma más sexual posible. Porque sepan ahora que hay una relación entre nosotros. Mientras ellos están excitados con sus infantiles “cyberlovers”, yo me estoy regocijando, estoy yendo a la cama una y otra vez, te estoy sintiendo.
Como me gustaría invitarte un café, quizás si tan sólo te lo hubiera dicho. Si tan sólo nos hubiésemos sentado buscándonos la mirada con una taza entre las manos. Quizás, si hubieses esperado quince minutos. Ahora estaríamos desnudos preparando otro. Tú no estarías tan llena de barro...
domingo, 18 de noviembre de 2007
Alegoría Sexual
Sexo en todo el sentido de la expresión, sexo, sexo impúdico e insolente, el de matorral, sexo matutino con huevos revueltos, sexo inverosimil de cuatro manos, sexo anudado por relámpagos de fuego, el sexo crudo y descarnado, sexo oblicuo y sobre un paralelógramo biológico, sexo de frutillas cargado al rojo, sexo agonizante y moribundo, sexo de la sangre, sexo afrancesado con cruasán y Lautrec llorando, sexo florido bajo los árboles del pudor, sexo traidor, sexo apaciguado con leche, sexo templado por musitadas súplicas, sexo con alevosía y mermado por el placer recalcitrante, sexo de la mentira, el sexo de los amantes, el sexo “cybernauta”, sexo de las distancias.
Sexo inflacionario, sexo de la indigestión del mundo circundante, sexo estival con nubosidad mentalmente parcial, sexo etimológico de la antigüedad oriental, sexo, el de la mecánica relación sexual, sexo pálido pero mortal, sexo sexualmente ontológico, sexo muy trágico en lo premarital, sexo imputado por la sociedad, sexo engolillado en la estriba campal, sexo enardecido por la cristiandad, el sexo de la sumisión, sexo “Sine qua non”, sexo inmanente, sexo ferozmente animal, sexo de la crueldad, el sexo de Artaud, un sexo teatral, sexo tántrico y védico, verdadero karma sexual, sexo, el de la elevación espiritual.
Ay sexo crudo y descarnado, ese sexo impredecible, sexo inmutado claramente insoslayable, y también un sexo adverso, el panta rei y el fuego del sexo, sexo triturador de la inocencia, sexo a veces bárbaro y pagano, sexo estoico como el de la academia, sexo primordial, Einstenio sexual, sexo electrónico y de orbitales radiales. Sexo, sexo, sexo una vez más, sexo en la mentepsicosis, sexo de reiteración universal, panteísmo del sexo y de Dios por antonomasia, que sexo más paradojal. Sexo, sexo, sexo, quién sabe por qué, quién sabe con quién. Sexo, sexo, sexo; y ya no puedo más..
Sexo inflacionario, sexo de la indigestión del mundo circundante, sexo estival con nubosidad mentalmente parcial, sexo etimológico de la antigüedad oriental, sexo, el de la mecánica relación sexual, sexo pálido pero mortal, sexo sexualmente ontológico, sexo muy trágico en lo premarital, sexo imputado por la sociedad, sexo engolillado en la estriba campal, sexo enardecido por la cristiandad, el sexo de la sumisión, sexo “Sine qua non”, sexo inmanente, sexo ferozmente animal, sexo de la crueldad, el sexo de Artaud, un sexo teatral, sexo tántrico y védico, verdadero karma sexual, sexo, el de la elevación espiritual.
Ay sexo crudo y descarnado, ese sexo impredecible, sexo inmutado claramente insoslayable, y también un sexo adverso, el panta rei y el fuego del sexo, sexo triturador de la inocencia, sexo a veces bárbaro y pagano, sexo estoico como el de la academia, sexo primordial, Einstenio sexual, sexo electrónico y de orbitales radiales. Sexo, sexo, sexo una vez más, sexo en la mentepsicosis, sexo de reiteración universal, panteísmo del sexo y de Dios por antonomasia, que sexo más paradojal. Sexo, sexo, sexo, quién sabe por qué, quién sabe con quién. Sexo, sexo, sexo; y ya no puedo más..
domingo, 4 de noviembre de 2007
En el Invierno
Ella corre sobre una alfombra de hojas caídas
rozando el suelo con la desnudez de sus pies;
y se sonroja bajo las ramas de un árbol
mirando al cielo mientras la baña la lluvia.
Se hace parte del aire y el agua
mientras se mezcla riendo con la tierra,
no sabe de trabajos ni de su nombre,
ella es feliz conversando con las aves mientras corre.
Ahora el invierno le oscurece los ojos;
y cada vez que llueve quiere volver gritando,
porque hay muerte con el frío del sur en su memoria.
Trata incansablemente de retroceder el tiempo
pero la tristeza no le deja mover las manos,
por eso aún se encuentra
corriendo sobre la tierra y sobre el miedo.
Cada invierno se encierra en su cama
sin saber que afuera
le espera una alfombra de hojas;
mientras la lluvia de sus ojos
le cierra las puertas de su boca.
rozando el suelo con la desnudez de sus pies;
y se sonroja bajo las ramas de un árbol
mirando al cielo mientras la baña la lluvia.
Se hace parte del aire y el agua
mientras se mezcla riendo con la tierra,
no sabe de trabajos ni de su nombre,
ella es feliz conversando con las aves mientras corre.
Ahora el invierno le oscurece los ojos;
y cada vez que llueve quiere volver gritando,
porque hay muerte con el frío del sur en su memoria.
Trata incansablemente de retroceder el tiempo
pero la tristeza no le deja mover las manos,
por eso aún se encuentra
corriendo sobre la tierra y sobre el miedo.
Cada invierno se encierra en su cama
sin saber que afuera
le espera una alfombra de hojas;
mientras la lluvia de sus ojos
le cierra las puertas de su boca.
martes, 23 de octubre de 2007
Puré de Frutas
Siento los estridentes llamados de Tata cuando se pasea como animal por el pasillo, la casa está muy fría, tengo hambre, Pancho está en el computador para variar, Pedry entra a la cocina y hace un ademán abriendo el refigerador que observo con insidiosa mirada; y detesto su ondulado cuerpo cuando baja. Tata vociferando que quiere que escriba, que imprima al instante. Me siento sediento, pero sólo con sed de agua y no hay más que Coca-Cola caliente, pegajosamente caliente. Pedry se ríe ocultando sus motivaciones, hay más gritos que se me clavan en la nuca y despliego una montaña de zozobras. Pancho se enfurece por mi actitud intransigente. Camino ávidamente hacía el computador y ahí hay dos impresoras, una sobre otra y ninguna funciona. Astrid ha llegado en el peor momento y no puedo abrazarla, a penas alcanzo a saludarla...
lunes, 8 de octubre de 2007
Como leerla
Si usted me pregunta,
¿Cómo leer poesía?
Yo le contestaría,
no la lea, cómasela,
pero no se la trague, digiérala.
Tómela suavemente con sus manos,
primero contemplela como a una fruta,
luego de a poco vaya quitándole la cáscara,
todo eso que tiene una cantidad de vitaminas increíbles,
pero que no es agradable en sabor.
Con un cuchillo comience a picarla parte por parte,
verso por verso, letra por letra, una a una.
No importa si los gajos
resultan muy grandes o muy pequeños
Tómese el tiempo.
Sumérjala en azúcar y échela en su boca.
Ahí en la boca, pasee la lengua por todas partes,
humedeciendo cada punto y cada coma de la hoja;
y entonces comience a tragarla.
Hágalo muy lentamente,
tenga cuidado, no se atragante,
porque podría escupir de golpe
y no reconocer las partes
Si gusta la puede refigerar,
guardarla un par de días
esperando que el sabor se vuelva más intenso
o que se pierda casi por completo,
no importa, no importa
mientras usted lo siga sintiendo..
¿Cómo leer poesía?
Yo le contestaría,
no la lea, cómasela,
pero no se la trague, digiérala.
Tómela suavemente con sus manos,
primero contemplela como a una fruta,
luego de a poco vaya quitándole la cáscara,
todo eso que tiene una cantidad de vitaminas increíbles,
pero que no es agradable en sabor.
Con un cuchillo comience a picarla parte por parte,
verso por verso, letra por letra, una a una.
No importa si los gajos
resultan muy grandes o muy pequeños
Tómese el tiempo.
Sumérjala en azúcar y échela en su boca.
Ahí en la boca, pasee la lengua por todas partes,
humedeciendo cada punto y cada coma de la hoja;
y entonces comience a tragarla.
Hágalo muy lentamente,
tenga cuidado, no se atragante,
porque podría escupir de golpe
y no reconocer las partes
Si gusta la puede refigerar,
guardarla un par de días
esperando que el sabor se vuelva más intenso
o que se pierda casi por completo,
no importa, no importa
mientras usted lo siga sintiendo..
lunes, 24 de septiembre de 2007
Desanimada Guerra
Me mata la quietud,
aparecen fierros oxidados adornando el umbral,
me encuentro deshecho en una silla manchado con vinagre,
me mata la quietud inconmensurable.
Paseo por mis zapatos
dando vueltas de perro que se hacen infinitas.
Me estoy ahogando en un lavamanos
que funciona con baterías de barro
y me mata la quietud.
Ya no me queda boca,
se ha cosido fuertemente con el hilo de la espera
pero no me faltan los dedos,
que aún no mueren por la fatiga repentina.
Me mata la quietud y necesito descansar de ella.
Entonces busco por todas partes una copa abrigadora,
un libro que realmente pueda escupir con ganas
y luego borrar con migas de pan.
No encuentro nada más que muros infitnitos.
Me remito al típico final de la cadena de mi reloj,
y me mata la quietud.
Ahora me voy balanceando de cuerda en cuerda,
podría asesinar a cualquiera que se merezca un día entero,
pero aún me estremezco con un vaso de leche.
De pronto me azotó un martillo de ceda en la nuca;
y por la más fina hilacha de mi vestido pasado de moda,
se desprende una hormiga que pasea conmigo entre la hierba.
aparecen fierros oxidados adornando el umbral,
me encuentro deshecho en una silla manchado con vinagre,
me mata la quietud inconmensurable.
Paseo por mis zapatos
dando vueltas de perro que se hacen infinitas.
Me estoy ahogando en un lavamanos
que funciona con baterías de barro
y me mata la quietud.
Ya no me queda boca,
se ha cosido fuertemente con el hilo de la espera
pero no me faltan los dedos,
que aún no mueren por la fatiga repentina.
Me mata la quietud y necesito descansar de ella.
Entonces busco por todas partes una copa abrigadora,
un libro que realmente pueda escupir con ganas
y luego borrar con migas de pan.
No encuentro nada más que muros infitnitos.
Me remito al típico final de la cadena de mi reloj,
y me mata la quietud.
Ahora me voy balanceando de cuerda en cuerda,
podría asesinar a cualquiera que se merezca un día entero,
pero aún me estremezco con un vaso de leche.
De pronto me azotó un martillo de ceda en la nuca;
y por la más fina hilacha de mi vestido pasado de moda,
se desprende una hormiga que pasea conmigo entre la hierba.
jueves, 30 de agosto de 2007
Las fracciones de sus gestos
Ya no era el mismo de antes,
se había deformado por el miedo que le tenía a los espejos.
Dormía intranquilo porque era una pérdida de tiempo
y se levantaba descubriendo el universo.
Sus últimas palabras eran números disfrazados
y gramaticalmente perfectos.
Me contaba sobre la proporcionalidad de sus defectos.
Los había guardado en una probeta
para estudiarlos en esos días de neblina.
Estaba horas encerrado desarmando los compuestos.
Había descubierto elementos intangibles que resonaban en el aire;
y cuando cerraba los ojos
podía volar entre sus puntos paralelos.
Me pregunto
¿Por qué sonreía cuando estábamos en silencio?
Le daban asco los cuadrados
y borraba números impares.
Los cubos eran sus únicos juguetes,
decía que podía entender a Dios con ellos.
Me explicó con alevosía las mentiras de la ciencia;
y me enseñó que mis ideas nunca fueron mías,
pero lloraba de alegría
cuando asombrado lo llevaba a la pizarra.
Ahora debe caminar un poco ciego,
descubriendo y descubriendo lo que ayer negaba.
Debe estar en un baño de reflejos,
con las constantes numéricas
que le dejaban sin aliento.
Y todavía me pregunto
¿Dónde estarán ahora sus teselados ojos de fuego?
se había deformado por el miedo que le tenía a los espejos.
Dormía intranquilo porque era una pérdida de tiempo
y se levantaba descubriendo el universo.
Sus últimas palabras eran números disfrazados
y gramaticalmente perfectos.
Me contaba sobre la proporcionalidad de sus defectos.
Los había guardado en una probeta
para estudiarlos en esos días de neblina.
Estaba horas encerrado desarmando los compuestos.
Había descubierto elementos intangibles que resonaban en el aire;
y cuando cerraba los ojos
podía volar entre sus puntos paralelos.
Me pregunto
¿Por qué sonreía cuando estábamos en silencio?
Le daban asco los cuadrados
y borraba números impares.
Los cubos eran sus únicos juguetes,
decía que podía entender a Dios con ellos.
Me explicó con alevosía las mentiras de la ciencia;
y me enseñó que mis ideas nunca fueron mías,
pero lloraba de alegría
cuando asombrado lo llevaba a la pizarra.
Ahora debe caminar un poco ciego,
descubriendo y descubriendo lo que ayer negaba.
Debe estar en un baño de reflejos,
con las constantes numéricas
que le dejaban sin aliento.
Y todavía me pregunto
¿Dónde estarán ahora sus teselados ojos de fuego?
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